Bienvenido al Blog de "Historias Para Meditar"

Haz un alto en tu camino y viaja con nosotros a otros lugares y otros tiempos: Un momento de reflexión en la jornada diaria...

Un Saludo de los Narradores de "Historias Para Meditar"

Meditar, consiste en reflexionar aplicando algo de imaginación a lo que se examina. Su finalidad es aprender algo que no siempre salta a la vista en un primer vistazo...

Esperamos conseguir con este sitio, proveerte de una fuente de "meditaciones" que te ayuden en tu vivir cotidiano y que el viaje haya sido sido ameno, divertido y sobre todo positivo para ti. ¡Vuelve pronto!


Tus amigos David Lopez-Cepero y Mari Nieves Cintado

13 de enero de 2009

Los Tres Obreros



En cierta ocasión, un arquitecto se acercó a supervisar las labores de realización de uno de sus proyectos de construcción, un importante edificio que se estaba levantando en Colina City.
Al llegar, se aproximó a un albañil que estaba inmerso en su trabajo de hacer tabiques, y le preguntó:
- ¿Qué está haciendo?
- ¿Acaso no lo ve? (respondió algo enfadado) Solo estoy poniendo ladrillos.

Viendo las pocas ganas de conversar del obrero, prosiguió su camino por la construcción, y a unos metros de allí encontró a otro trabajador que estaba realizando la misma labor que el primero, e inquirió:
- ¿Qué está haciendo?
- Pues… Estoy levantando un muro (dijo mientras dibujaba una sonrisa que procuraba mostrar amabilidad).

Luego, el arquitecto siguió supervisando la obra, hasta que finalmente se acercó a un tercer oficial de albañilería, que estaba haciendo exactamente lo mismo que los dos anteriores, y le pregunto como a los otros:
- ¿Qué está haciendo?
- ¿Qué estoy haciendo? (respondió mientras sonreía visiblemente). ¡Estoy construyendo un gran edificio!


Es curioso ver como se pueden encontrar respuestas tan escuetas como las de los tres obreros, y a la vez con formas tan distintas de ver la misma cosa. El primero no veía ningún propósito en su trabajo, solo se estaba “colocando ladrillos”. El segundo era consciente de que poner ladrillos no era el objetivo de su trabajo, sino que ladrillo tras ladrillo construía muros y tabiques que le daban forma a unos planos. Pero el tercero era plenamente consciente de que su contribución no era pequeña, sino justo la parte que le correspondía para que aquel enorme edificio proyectado estuviera algún día terminado.

La vida es como un gran edificio. Hay quien se limita a pasar un día tras otro sin más razón que sobrevivir penosamente. También hay otro tipo de persona, las que son capaces de levantar la mirada y establecer ciertas metas y propósitos, tales como tener una familia, ser mejor persona, encontrar un buen trabajo…. Pero hay gente que ve más que un simple día, y mucho más que unos años de vida: Hay quien es capaz de ver el enorme edificio que otros no ven, hay gente que puede ver que nuestras vidas son una aportación para la eternidad, que hay mucho más que “solo sobrevivir”, y aún más que trabajar por metas pasajeras en esta vida (lo cual no está mal).

Pero es bueno mirar arriba y ver que podemos tener metas eternas, que formamos parte de toda una Humanidad, y que hay una eternidad completa para vivir, de la que esta vida es solo la antesala.

No vivas como quien no tiene nada, sino mira hacia arriba, busca al Dios eterno de los planes eternos, y asegúrate de encontrar en Él el billete de entrada a esa eternidad… El edificio es enorme: No te conformes con una choza de paja que volará con el viento, como vuelan los años de la fugaz vida….

Y aparte de eso, la manera en la que vivas la vida depende de ti, de cómo veas las cosas, de que seas capaz de darle color a cada asunto gris, sabor a cada momento amargo, luz a cada rato oscuro. No te conformes con menos… Y aprende a seguir los planos para que el edificio sea hermoso, y si no sabes interpretarlos, busca al “Arquitecto” de este edificio eterno, que te explicará bien las cosas: Busca al buen Dios…

5 comentarios:

Isa dijo...

Es linda la historia, pero es preciosa la reflexión que haces mi querido Peregrino.
Como yo digo siempre:"hay que sembrar para la eternidad".Se podría decir, pensando en el edificio:"hay que edificar para la eternidad" ¡Qué hermosa historia!
Gracias por todo tu esfuerzo, sabiendo que estás edificando para la eternidad. El Señor compense tu obra querido hermano.

El Peregrino dijo...

Gracias Isa, tu comentario ya es en sí una compensación y un estímulo... Aunque sé que lo mejor es lo eterno, es lo duradero, y es lo que anhelo.

Si no fuera por esa esperanza, hace mucho que habría perdido las ganas de vivir...

Un abrazo, viajera del manantial

Diana Lorena Rojas Montoya dijo...

hola Peregrino!

pues pasé a dar una mirada a tu blog y esta historia siempre me ha gustado, me parece especial la forma como las personas podemos visualizar el sentido de nuestro trabajo: algo temporal o perdurable...

Le sigo apostando a trabajar y esforzarme por lo eterno...

hasta pronto y gracias por la e-visita ;)

El Peregrino dijo...

Saludos Diana, gracias por la visita y por dejar tu "huella"

Isa dijo...

Mi querido Peregrino,regresando a tu blog para apuntar tu dirección porque se la recomendé a un matrimonio joven para que la leyeran,se abrió en esta historia ¡preciosa! y justamente la necesito para la lección del domingo, así que mi amado amigo, ¡me la llevo!, je,je, luego te la regreso.Perdona porque va con todo y tu preciosa reflexión. Sigamos trabajando para lo eterno y para el Eterno, para tener algo que ofrecerle ¡porque le amamos!
Un fuerte abrazo a distancia.

Gracias por tu visita. Toma libremente lo que quieras de este blog.

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