Bienvenido al Blog de "Historias Para Meditar"

Haz un alto en tu camino y viaja con nosotros a otros lugares y otros tiempos: Un momento de reflexión en la jornada diaria...

Un Saludo de los Narradores de "Historias Para Meditar"

Meditar, consiste en reflexionar aplicando algo de imaginación a lo que se examina. Su finalidad es aprender algo que no siempre salta a la vista en un primer vistazo...

Esperamos conseguir con este sitio, proveerte de una fuente de "meditaciones" que te ayuden en tu vivir cotidiano y que el viaje haya sido sido ameno, divertido y sobre todo positivo para ti. ¡Vuelve pronto!


Tus amigos David Lopez-Cepero y Mari Nieves Cintado

29 de mayo de 2008

Como Papel Arrugado

Cuando era niño, mi carácter impulsivo me hacía reventar en cólera a la menor provocación; la mayoría de las veces, tras cada uno de estos incidentes, me sentía avergonzado. Ese sentimiento de culpa me hacía intentar arreglar el daño que había producido y me esforzaba por consolar a aquel a quien había gritado o herido.

Cierto día, mi maestro vio uno de mis violentos ataques verbales repletos de pura ira; en cuanto terminó tan lamentable escena, me llevó al aula de tutores y me entregó una hoja de papel. Entonces me dijo: “Estrújala”.

Asombrado, obedecí e hice una bolita con el folio. Cuando estuvo seguro de que yo había acabado, el maestro me dijo: “Ahora, deja el papel como estaba antes”.

Por supuesto, no pude dejarlo como estaba. Por más que traté, el papel quedó medio plano, pero todo lleno de pliegues y arrugas. Entonces, el profesor aprovechó esto para decirme: “Mira, el corazón de las personas es como este papel... La impresión que en ellos dejas, será tan difícil de borrar como estas arrugas que has hecho en el folio”.

Con tal sencillez y contundencia, el ejemplo objetivo y práctico que me puso me sirvió para aprender una lección de la vida, de esas que son importantes de verdad: Comencé mi camino para ser más comprensivo y paciente con los demás. Cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese papel arrugado…

La impresión que dejamos en los demás es imposible de borrar, y más aún, cuando lastimamos con nuestras reacciones o nuestras palabras hirientes. Luego queremos enmendar nuestro error pero ya es tarde... A veces nos topamos con personas que saben perdonar, pero he aprendido que es más fácil no herir a otros, que tener que andar pidiendo perdón por todos lados… Y encima, es una pena ver la inevitable consecuencia de mis actos, por los que consigo que algunos, ya no quieren acercarse más a mí.

Alguien dijo alguna vez: “Habla cuando tus palabras sean tan suaves como el silencio”.

Basado en un relato enviado por: Raúl Irigoyen

5 comentarios:

Keila dijo...

Hola, gracias por visitar mi blog. Muy interesantes tus blogs, pero éste es el que más me ha gustado. Muy poderosas historias. ¡Felicidades! Los visitaré con frecuencia.

El Peregrino dijo...

Gracias a ti. Continúa desarrollando tu talento con la escritura. Es algo estupendo poder expresar lo que uno piensa ¿No crees? Por mi parte, poco a poco, intentaremos mejorar este sitio. Como dicen aquí en España: "Despacito y buena letra"

Saludos

Isa dijo...

¡Wow! ¡qué ilustrativa! ¡sigo leyendo!
Saludos.

El Peregrino dijo...

Hola Isa, un regalo tu visita.
Gracias por tu ánimo.

Alejandro Fornes dijo...

bella reflexión,todos debemos practicarla

Gracias por tu visita. Toma libremente lo que quieras de este blog.

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