Bienvenido al Blog de "Historias Para Meditar"

Haz un alto en tu camino y viaja con nosotros a otros lugares y otros tiempos: Un momento de reflexión en la jornada diaria...

Un Saludo de los Narradores de "Historias Para Meditar"

Meditar, consiste en reflexionar aplicando algo de imaginación a lo que se examina. Su finalidad es aprender algo que no siempre salta a la vista en un primer vistazo...

Esperamos conseguir con este sitio, proveerte de una fuente de "meditaciones" que te ayuden en tu vivir cotidiano y que el viaje haya sido sido ameno, divertido y sobre todo positivo para ti. ¡Vuelve pronto!


Tus amigos David Lopez-Cepero y Mari Nieves Cintado

29 de abril de 2009

La Vida con Amor


La verdad con amor, corrige los corazones, pero sin amor te hace herir de muerte.

La justicia con amor te hace justo, sin amor te hacen implacable.

La amabilidad con amor te hace agradecido, sin amor te hace hipócrita.

La riqueza con amor te enseña a repartir, sin amor te hace avaro.

La belleza con amor te hace agraciado, sin amor te hace ridículo.

La sencillez con amor te hace crecer, sin amor te envilece.

La religión con amor te enseña a repartir esperanza, pero sin amor te convierte en un fanático.

La inteligencia con amor te hace servicial, sin amor te hace cruel y perverso.

La cruz con amor da sentido a tu existencia, sin amor se convierte en una tortura sin razón.

La autoridad con amor te hace amable, sin amor te hace tirano.

La amistad con amor te hace generoso, sin amor te hace interesado.

La alegría con amor te hace altruista, sin amor te hace egoísta.

La libertad con amor te hace más libre, sin amor te convierte en un déspota despiadado.

Tus éxitos con amor te hacen crecer, sin amor te hacen orgulloso.

La política con amor, busca el bien del pueblo, sin amor te hace un ególatra.

Tus enseñanzas con amor te hacen admirable, sin amor te hacen arrogante.

La ley de Dios con amor, te muestra el camino de la vida, sin amor te esclaviza.

La vida sin amor, no tiene sentido...
Y Dios mismo es el Amor



1 de abril de 2009

Dias Oscuros

Días oscuros se acercan sin piedad,

Inquietantes momentos que nadie quisiera vivir,

Oscura penumbra de miseria y dolor que amenaza

Siempre que cierras los ojos y piensas en tus muchos fallos.


Tienes la impresión de que se acabó la esperanza,

Es como si la vida terminara y no quedasen más oportunidades.


Silencioso, bajas la mirada preocupado,

Intuyendo que tus muchos errores pesan demasiado ya.

Gimes de pura amargura y dolor, mientras

Una extraña sensación te invade, y te quita las ganas de

Existir por más tiempo en esta vida que no entiendes.


Añoras los momentos felices del ayer, o los que soñaste, y el

Mañana se levanta amenazante, porque piensas que

A nadie dará descanso, que será impasible,

Negro oscuro, como la sensación de sentirte sucio

Día tras día, porque tus muchos fallos, o te deprimen

O te hacen creer que no hay perdón para ti, pero…


Hoy, ahora, lee solo la primera letra de cada renglón,

Observa esas letras, empieza por arriba y lee hacia abajo,

Y verás un mensaje escondido que no debes olvidar.


Y es que a pesar de todo...

(Pon aquí la frase oculta)



¿Encontraste la clave del mensaje? ¿Te detuviste a seguir las últimas instrucciones? Es como un crucigrama, solo debes leer de arriba hacia abajo la primera letra de cada renglón, y descubrirás la solución. Si no la encontraste, o no entiendes bien qué hacer, te dejo a continuación la solución, para que no quedes intrigado.


Uniendo la última frase del escrito con el mensaje escondido, dice:

A pesar de todo…


DIOS TE SIGUE AMANDO HOY



18 de marzo de 2009

Otra Juventud

Quiero aprovechar que hoy es el día de cumpleaños de una buena amiga que conocí a través de este blog, para dedicarle esta pequeña reflexión, que no se puede ni llamar historia, pero como no sé hacer pasteles tan buenos como los de su "MANANTIAL", he optado por regalarle algo que me sale un poquito mejor: Una palabras llenas de cariño y admiración por una mujer que, aún conociéndola en la distancia, me atrevo a afirmar que es excepcional, un hermoso reflejo de Cristo.


FELIZ CUMPLEAÑOS, ISA: ¡VA POR TI!

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...Hoy quiero inventarme nuevos significados para las palabras, quiero imaginar que las cosas no son como me dijeron, quiero rescribir el diccionario para que describa las cosas que no se ven y no las que saltan a la vista, quiero darle un nuevo significado a la palabra “Juventud”.


La juventud no depende de los años cumplidos, ni de la edad que se tiene, sino que es una estación, el clima del corazón: Si vives todo el año como en primavera o verano, vives en juventud, si te abates como el otoño o te enfrías como el invierno, entonces envejeces.


La juventud es voluntad firme de lo que se persigue, es imaginación despierta, es ilusión por lo que queda por hacer, es compartirse uno mismo como un regalo para los demás: Es pasión por vivir.


Los años marchitan la piel, pero renunciar a la felicidad o a los ideales marchita el alma.


Es joven quien es capaz de sorprenderse con cada cosa que le depara la vida, y es incluso insaciable, preguntando qué vendrá a continuación. Desafía los acontecimientos y encuentra alegría en el juego de la vida.


¿Sabes una cosa? Serás…


Tan joven como tu fe, tan viej@ como tu duda.


Tan joven como tu esperanza, tan viej@ como tu abatimiento.


Tan joven como tu amor, tan viej@ como tu odio.


Tan joven como tu expectativa, tan viej@ como tu pasividad.


Tan joven como tu buen ánimo, tan viej@ como tu carácter agrio.


Tan joven como tu alegría, tan viej@ como tu tristeza…



¿Sabes cuánto tiempo permanecerás joven? Todo el tiempo que mantengas esperanza y seas receptiv@ a lo bello de la vida, a las oportunidades de mejorar que te quedan por disfrutar, y a los mensajes que Dios aún tiene para darte...


Cumplir años, ya no es excusa para envejecer, es algo que no tiene "nada" que ver, porque desde ahora se permite vivir en primavera todos los días: Solo debes querer hacerlo...


ISA: GRACIAS por regalarnos tu primavera en invierno y tu sonrisa en todo tiempo.



27 de febrero de 2009

La Parte mas Importante del Cuerpo


Desde que era pequeño, recuerdo que mi madre solía hacerme una pregunta de vez en cuando, y no puedo olvidar los años en los que esto se repitió vez tras vez, pues parece que yo nunca encontraba la respuesta correcta.


¿La pregunta? Pues mi madre quería que le dijera qué parte del cuerpo era la más importante… Y tardé años en encontrar la contestación más adecuada.


Cuando era más joven, pensaba que el sonido era muy importante para nosotros, por eso una de las primeras respuestas que di a mi madre fue: “Mis oídos, Mamá”. Ella dijo: “No, muchas personas son sordas y se las arreglan de un modo u otro para hacer cuanto necesitan. Pero sigue pensando, que te preguntaré de nuevo en otra ocasión”.


Pasaron varios meses antes de que lo hiciera de nuevo. Desde aquella primera vez, yo había creído encontrar la respuesta correcta, de modo que cuando por fin me preguntó, yo le dije sin dudar: “Mamá, la vista es muy importante para todos, entonces deben ser nuestros ojos”. Ella, me miró y me dijo: “Estás aprendiendo rápidamente, pero la respuesta no es correcta porque hay muchas personas que son ciegas, y salen adelante aun sin poder ver”.


Continué pensando cual sería la solución acertada, para estar preparado cuando llegara el próximo examen. Y a través de los años, mi madre me preguntó algunas veces más, y yo siempre tenía pensada la que creía que sería la mejor opción. Probé a decir que la parte más importante del cuerpo era el corazón, los pulmones, la boca, el cerebro… Pero para mi sorpresa, en todos los intentos su respuesta siempre era la misma, y me decía: “No cariño, no es esa, pero estás poniéndote más inteligente con los años; pronto acertarás”…


El año pasado mi abuelo (el padre de mi madre) murió. Estábamos muy dolidos y apenados. Lloramos todos, incluso mi padre, que no solía hacerlo demasiadas veces. En esos momentos de desgarro y pérdida, mi querida madre me miraba con los ojos llorosos, como queriendo decirme algo, pero no lo hacía.


Al final de la ceremonia del entierro, llegó el momento de dar el adiós definitivo al abuelo, y justo en ese trágico momento, mi madre se tornó hacia a mí y me preguntó de nuevo: “¿No sabes todavía cual es la parte más importante del cuerpo, hijo?”.


Lo cierto es que cuando me preguntó justo en ese momento, me inquieté mucho. Yo siempre había creído que esa pregunta era una especie de broma, como un juego que entre nosotros, y que no tenía ni final ni importancia alguna. Pero ella notó al instante mi confusión, al mirarme a los ojos, por lo que no tardó en decirme: “Esta pregunta es muy importante. Para cada respuesta que me diste en el pasado, te dije que estabas equivocado y siempre te dije por qué. Pero hoy es el día en que necesitas saberlo”.


Ella me miraba como solo una madre puede hacerlo. Vi sus ojos llenos de lágrimas contenidas, y solo pude hacer una cosa: Fundirme en un abrazo interminable con ella.


Fue entonces cuando, apoyada en mi y entre sollozos, me dijo: “Hijito, la parte más importante del cuerpo es tu hombro”…


Me quedé pensativo por unos instantes, porque no entendía lo que me decía, de modo que le pregunté: “¿Por qué mamá? ¿Acaso porque ayuda a sostener mi cabeza?”. Ella respondió: “No cariño, es porque puede sostener la cabeza de un ser amado o de un amigo cuando llora, como estás haciendo ahora mismo conmigo. Todos necesitamos un hombro para llorar sobre él en momentos difíciles de la vida. Yo solo espero que tengas amor y amigos, y así siempre tendrás un hombro donde llorar cuando lo necesites, como yo ahora necesito el tuyo”.


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Uno de los nombres que definen al Espíritu Santo, es “Consolador, el que está a tu lado”. Él quiere estar cerca de nosotros en momentos difíciles, pero espera también que los que nos llamamos cristianos seamos capaces de hacer, con Su ayuda, algo que Él hace como nadie: Consolar.


Seamos personas capaces de prestar nuestro hombro a otros, lloremos con los que lloran, seamos aptos para estar al lado de nuestro prójimo en los momentos difíciles, y dejemos que esa sea una manera en la que manifestemos a otros algo importante: Que podemos hacer que Jesús esté cercano al que lo necesita y lo busca de veras, para que de algún modo, ayudemos a que se cumplan Sus palabras, cuando dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). En la verdadera manifestación del amor es como los demás verán que somos cristianos, y como entenderán que Cristo puede extender sus manos hoy a través de las tuyas o las mías.


¿Estaremos disponibles para prestar nuestro hombro a otros?


Historia de autor desconocido, adaptada por "El Peregrino"


12 de febrero de 2009

Aprendiendo del Desastre

Thomas Alva Edison, es conocido hoy día como uno de los más grandes inventores de la historia reciente.

Quizás su invento más popular fue la bombilla de filamento incandescente, pero a lo largo de su vida patentó unos mil inventos e ideas más, enchufes, fusibles, un automóvil eléctrico, la primera central eléctrica del mundo, el desarrollo del hormigón armado, el telégrafo, el transmisor telefónico… Puso además buenos fundamentos para lo que hoy llamamos electrónica.


De pequeño fue expulsado del colegio por “mal estudiante” y fue educado por su madre. La lectura le encantaba, y de ahí sacó inspiración para iniciar años más tarde sus primeros experimentos. Durante unos años, estuvo intentando construir una batería que almacenara cargas eléctricas; pero sus esfuerzos inventivos fueron destrozando sus propias finanzas. En cierta ocasión, una combustión espontánea en su estudio lo llevó casi de cabeza a la ruina, y es que en unos minutos, todos los compuestos que tenía para sus inventos, todas esas sustancias inflamables, ardieron completamente.

Vinieron bomberos de varios pueblos circundantes para sofocar las intensas llamas, pero el penetrante calor producido por la combustión acelerada de tanto material químico, unido a la poca presión del agua de los que vinieron a apagar las llamas, hicieron inútil la extinción de las llamas que lo destruyeron absolutamente todo. Las perdidas que sufrió en aquel día fueron incalculables, y como por entonces los edificios de cemento se consideraban “a prueba de fuego”, su seguro apenas cubrió la décima parte de lo que allí ardió.

Tras el terrible suceso, Charles, hijo del inventor, buscó con inquietud a su padre temiendo que este se hubiera hundido en la más completa desesperación. Y tras su angustiosa búsqueda, lo encontró finalmente contemplando con serenidad el fuego: Su rostro resplandecía por las llamas, pero mientras reflexionaba.

A la mañana siguiente, Edison contemplo las ruinas y exclamó:

- Hay algo valioso con el desastre: Se quemaron todos nuestros errores. Gracias a Dios podemos comenzar de nuevo.

Unas semanas después del incendio, Edison se las ingenió para inventar lo que sería el precursor del cinematógrafo de los hermanos Lumiere: El Kinematógrafo.

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Aprender de los errores y rectificar, es de sabios.
No sucumbir ante los desastres, es de entendidos.
Aprovechar que cada día nos regala con su nueva luz, la esperanza y la oportunidad de comenzar de nuevo el resto de nuestras vidas, es de valientes.
Aprender a confiar en que Dios siempre tiene un propósito para todo lo que pasa… Eso no tiene precio.

25 de enero de 2009

Frente a la Tienda

Diciembre en Nueva Cork, 8 PM, frío en la calle, y en ella un niño descalzo, como de doce años de edad, mirando el escaparate de una tienda con ojos abiertos, como aquel solo sabe abrirlos el que no tiene más que hambre y frío.


Una señora pasea por la calle camino a casa, y la estampa del niño descalzo la conmueve. No, no se trata de que por ser época navideña ella esté más sensible a las necesidades de otros: Ella es siempre. Por eso se acerca al niño y le dice:


- ¿Qué estás mirando con tanto interés en esa tienda, tierno amigo?

- Verá usted, señora, le estaba pidiendo a Dios que me diera un par de zapatos.


Isabel, que era el nombre de aquella buena señora, tomó al niño de la mano y lo llevó adentro de la tienda; le pidió a un empleado que le diera unos guantes, un gorro, una bufanda, y una docena de calcetines para el niño, y le preguntó si en algún lugar podría encontrar un recipiente con agua, jabón y una toalla.


El empleado quedó un poco desconcertado, pero la acompañó a los servicios de la tienda, y le facilitó lo que pedía. Entonces, Isabel entró allí con el niño, se quitó los guantes y le lavó los pies al pequeño, y luego los secó con cuidado. Cuando aún no había acabado, el joven de la tienda llegó con los calcetines y se los dio a ella.


Isabel, le colocó un par de ellos al niño y le compró el par de zapatos que el muchacho había estado mirando absorto desde la calle. Luego, le dio todo cuanto había comprado y acarició con dulzura la coronilla del niño, mientras le decía:


- Ahora estarás mucho más cómodo y abrigado ¿Verdad, amiguito?

- Claro que sí, señora, como no… (Le respondió mientras secaba sus lágrimas de emoción) Pero, ¿Me permite hacerle una pregunta?

- Dime, jovencito.

- Yo le pedí unos zapatos a Dios, no a usted ¿Es que Él le ha dicho algo? ¿Acaso es usted su esposa?



¿Seremos capaces los que nos hacemos llamar cristianos, de mostrar a Dios con nuestras vidas al punto de que nos confundan con verdaderos “parientes” de Dios?



13 de enero de 2009

Los Tres Obreros



En cierta ocasión, un arquitecto se acercó a supervisar las labores de realización de uno de sus proyectos de construcción, un importante edificio que se estaba levantando en Colina City.
Al llegar, se aproximó a un albañil que estaba inmerso en su trabajo de hacer tabiques, y le preguntó:
- ¿Qué está haciendo?
- ¿Acaso no lo ve? (respondió algo enfadado) Solo estoy poniendo ladrillos.

Viendo las pocas ganas de conversar del obrero, prosiguió su camino por la construcción, y a unos metros de allí encontró a otro trabajador que estaba realizando la misma labor que el primero, e inquirió:
- ¿Qué está haciendo?
- Pues… Estoy levantando un muro (dijo mientras dibujaba una sonrisa que procuraba mostrar amabilidad).

Luego, el arquitecto siguió supervisando la obra, hasta que finalmente se acercó a un tercer oficial de albañilería, que estaba haciendo exactamente lo mismo que los dos anteriores, y le pregunto como a los otros:
- ¿Qué está haciendo?
- ¿Qué estoy haciendo? (respondió mientras sonreía visiblemente). ¡Estoy construyendo un gran edificio!


Es curioso ver como se pueden encontrar respuestas tan escuetas como las de los tres obreros, y a la vez con formas tan distintas de ver la misma cosa. El primero no veía ningún propósito en su trabajo, solo se estaba “colocando ladrillos”. El segundo era consciente de que poner ladrillos no era el objetivo de su trabajo, sino que ladrillo tras ladrillo construía muros y tabiques que le daban forma a unos planos. Pero el tercero era plenamente consciente de que su contribución no era pequeña, sino justo la parte que le correspondía para que aquel enorme edificio proyectado estuviera algún día terminado.

La vida es como un gran edificio. Hay quien se limita a pasar un día tras otro sin más razón que sobrevivir penosamente. También hay otro tipo de persona, las que son capaces de levantar la mirada y establecer ciertas metas y propósitos, tales como tener una familia, ser mejor persona, encontrar un buen trabajo…. Pero hay gente que ve más que un simple día, y mucho más que unos años de vida: Hay quien es capaz de ver el enorme edificio que otros no ven, hay gente que puede ver que nuestras vidas son una aportación para la eternidad, que hay mucho más que “solo sobrevivir”, y aún más que trabajar por metas pasajeras en esta vida (lo cual no está mal).

Pero es bueno mirar arriba y ver que podemos tener metas eternas, que formamos parte de toda una Humanidad, y que hay una eternidad completa para vivir, de la que esta vida es solo la antesala.

No vivas como quien no tiene nada, sino mira hacia arriba, busca al Dios eterno de los planes eternos, y asegúrate de encontrar en Él el billete de entrada a esa eternidad… El edificio es enorme: No te conformes con una choza de paja que volará con el viento, como vuelan los años de la fugaz vida….

Y aparte de eso, la manera en la que vivas la vida depende de ti, de cómo veas las cosas, de que seas capaz de darle color a cada asunto gris, sabor a cada momento amargo, luz a cada rato oscuro. No te conformes con menos… Y aprende a seguir los planos para que el edificio sea hermoso, y si no sabes interpretarlos, busca al “Arquitecto” de este edificio eterno, que te explicará bien las cosas: Busca al buen Dios…

Gracias por tu visita. Toma libremente lo que quieras de este blog.

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